Este artículo es una traducción de "Capitalism or the climate?" escrito por Saul Zimet y que puedes encontrar aquí
¿Pueden coexistir de
forma sostenible el ecologismo y el capitalismo? Un movimiento influente de
activistas ecologistas ven al capitalismo y al ecologismo como algo inmoral.
Según el título de un artículo de The
Guardian, “Acabar con el cambio climático requiere acabar con el
capitalismo”. Un artículo en Foreign
Policy, mientras tanto, está subtitulado “Nuevos datos demuestran que
puedes apoyar al capitalismo o al medio ambiente, pero es difícil apoyar a
ambos”. Y en su bestseller “Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el
clima”, Naomi Klein escribió “Al plantear el cambio climático como una lucha
entre el capitalismo y el planeta, no estoy diciendo nada que no sepamos”.
Estos son solo unos cuantos de incontables ejemplos.
Este punto de vista no
solo habita en redacciones, pero también en los pasillos del gobierno. La
congresista Alexandria Ocasio-Cortez, autora del Green New Deal de 2019 y sustituta de Bernie Sanders en las
primarias del Partido Demócrata de 2020, dijo en el SXSW de 2019 que “El
capitalismo, para mí, es una ideología del capital. Lo más importante es la
concentración del capital, y eso significa que buscamos y priorizamos el
beneficio y la acumulación de dinero por encima de todas las cosas, y lo buscamos
a cualquier coste humano y medioambiental. Eso es lo que significa. Y para mí,
esa ideología no es sostenible y no puede ser redimida.” Implicaciones
parecidas se pueden ver en alguna de las frases del mismo Senador Sanders:
Por el contrario,
ecologistas moderados, como el economista ganador del Premio Nobel, William
Nordhaus, en su libro “El casino del clima” discute que la geoingeniería
emparejada a un impuesto moderado del carbón o a políticas de comercio de
mercados podrían de forma suficiente mitigar al cambio climático sin debilitar
severamente el crecimiento económico. Pero tanto si crees que una visión
radical o una más moderada es más realista, merece la pena hacerse esta
pregunta: ¿Qué deberíamos hacer si el ecologismo y el capitalismo son de veras
incompatibles?
A veces damos por hecho
que si solo pudiéramos elegir uno, deberíamos desechar el capitalismo y
sostener el clima. “Lo que el clima necesita para evitar el colapso” Naomi
Klein escribió, “es una contracción en la forma humana de utilizar los
recursos; lo que nuestro modelo económico necesita para evitar el colapso es
una expansión sin trabas. Solo una de estas reglas puede ser cambiada, y no son
las reglas de la naturaleza.” Esta perspectiva común es el resultado de errores
muy extendidos, y derribarlos demostrará que el capitalismo es más peligroso
para el futuro de la humanidad que el ecologismo.
El mito del “Spaceship Earth” (Nave espacial Tierra)
Casi todo el mundo cree
en el concepto erróneo de “Spaceship Earth”, incluso si no tienen un nombre
para ello. Yo mismo creía en ello hasta que leí “El comienzo del infinito”, de
David Deutsch, físico de la Universidad de Oxford. “Spaceship Earth” es el concepto
de nuestro planeta como un oasis vivificante en un universo mayormente
desolado. Según esta noción, la Tierra nos da todos los recursos necesarios
para sostener la vida humana, y es decisión nuestra vivir de forma sostenible o
destruir la cornucopia de la que dependemos.
¿Qué tiene de erróneo
el concepto de “Spaceship Earth”? En resumen, el planeta Tierra no es capaz de
sostener la vida. Casi el 99.9% de las especies que alguna vez han existido en
la Tierra ahora están extintas, algunas de ellas por eventos de extinción
masiva y otras por extinción natural. Así que en realidad, la Tierra es casi
enteramente inhabitable. Por el contrario, un 3.15% de las ejecuciones
realizadas en Estados Unidos entre 1890 y 2010 fallaron en matar a sus
víctimas. Una especie en la Tierra tiene más probabilidad de extinguirse que
una persona de morir eficientemente en una silla eléctrica.
Deutsch señala que si
fuera transportado de repente al Valle del Gran Rift en su estado primitivo,
probablemente moriría en cuestión de horas. Asimismo, la gran población
Amazónica a lo largo de la historia habría muerto rápidamente en el Ártico, y
la mayoría de población del Ártico habría muerto en el Amazonas. Muy pocos de
nosotros sobreviviríamos mucho tiempo si fuéramos transportados de repente a un
lugar aleatorio de la Tierra.
El conocimiento, alega
Deutsch, es la variable más relevante para nuestro potencial florecimiento.
Cuando las poblaciones Árticas sobreviven en el Ártico y las poblaciones
Amazónicas sobreviven en el Amazonas, lo hacen gracias al conocimiento. Si
Deutsch fuera de repente transportado al primitivo Valle del Gran Rift, moriría
por falta de conocimiento. Sin el conocimiento necesario, los humanos morirían
en cualquier parte. Con el conocimiento necesitado, encriptado en la mente, en
genes, en ordenadores o en otras superficies, los humanos podrían sobrevivir en
cualquier parte, en la Tierra o en algún lugar del espacio:
Tanto si los humanos pudieran vivir completamente fuera de la biosfera –Por ejemplo, en la luna- no depende de las peculiaridades de la bioquímica humana. Igual que los humanos hacen que aparezca ahora mismo una tonelada de vitamina C en Oxfordshire cada semana (de sus granjas y fábricas), podrían hacer lo mismo en la luna. Y lo mismo para el aire respirable, agua, y temperatura agradable y todas sus otras necesidades. Esas necesidades pueden ser cubiertas con el conocimiento correcto, transformando otros recursos.
Deutsch explica que
incluso hoy, los humanos poseen la tecnología para colonizar la Luna y otros
entornos considerados duros. En este momento, colonizar la Luna sería
prohibitivamente caro. Pero ahora mismo puedes comprar un disco duro de 4
terabytes en Amazon por menos de 100 dólares. En 1980, todo ese almacenamiento
costaría alrededor de 772 millones de dólares. El precio de la tecnología suele
atravesar enormes reducciones según avanza la ciencia. Dado que el precio de la
memoria digital se ha reducido millones en solo unas pocas de décadas, imagina
las sociedades extraterrestres que podríamos construir después de un par de
siglos de capitalización científica y crecimiento económico.
De todas formas, mi
argumento no es que alguna vez colonizaremos el espacio, ni tampoco que debamos
planear hacerlo. Como sostiene Neil deGrasse Tyson, probablemente sería trivial
adaptarnos a una gran variedad de climas en la tierra antes de que sea factible
colonizar la Luna o Marte. En vez de eso, yo señalo que toda dependencia que
tenemos en un entorno específico es el resultado de conocimiento insuficiente.
El capitalismo y la
producción de conocimiento
Durante toda la
historia de la humanidad, el amplio crecimiento económico per cápita no
existía. La productividad per cápita estaba generalmente estancada; generación
tras generación, milenio tras milenio, la pobreza extrema era casi universal y
el progreso económico a gran escala era casi inimaginable. Prácticamente todo
el mundo vivía con menos de 3.50$ en dólares de hoy según una investigación del
economista de la Universidad de Oxford Max Roser, y la persona media vivía con
mucho menos. Eso es incluso peor de lo que suena, porque (entre otras razones)
la mayoría de cosas que podemos comprar hoy aún no habían sido inventadas, y la
gente no tenía acceso a la mayoría de información que orienta nuestras compras
en el siglo XXI.
Así pues, empezando en
la Europa de Occidente en el siglo XVI, XVII, XVIII, un abanico de optimismo
sin precedentes emergió y convirtió la riqueza (recursos atesorados en cajas
fuertes y en colchones) en capital (recursos invertidos en producción futura y
descubrimiento). Entonces, el
capitalismo nació y con él, el crecimiento económico exponencial empezó a
extenderse a través de la mayoría de la Tierra (un proceso que continúa hasta
hoy día). Como resultado, tanto los ricos como los pobres están
sistemáticamente rápidamente
enriqueciéndose por primera vez en toda la historia humana. Mientras que el 94%
de la población sufría extrema pobreza en 1820, en 1990 el número se había
reducido un 36%, y en 2015 el número era menos del 10%. Según el mundo se
enriquece, proliferan incontables cosas importantes, como el acceso a la
nutrición, a la libertad lejos de la violencia, mejoras en la esperanza de
vida, y por supuesto, el acceso a y a la producción de conocimiento científico
y tecnológico.
El conocimiento es
producido y difundido de muchas maneras. La educación es una variable esencial
para el propósito de tener tanto una población de innovadores educada y una
próspera comunidad de investigadores. Según una investigación del Brookings
Institute, las oportunidades educacionales y sus resultados para los ricos
exceden radicalmente los de los pobres-no solo entre países, ni dentro de
ellos, pero en todo el mundo. Esto era de esperar. Ya sea fundado por
individuos o por programas gubernamentales, cuesta muchos recursos construir
instituciones educacionales fuertes e invertir en educar generaciones de
estudiantes. Poblaciones pobres que casi ni se pueden permitir refugio, agua
limpia, comida y medicina, no tienen mucho para invertir en necesidades como la
educación. Y por supuesto, esto crea un circuito que se retroalimenta con una
relación de causalidad que va en ambas direcciones: Si una población es
inculta, escapar de la pobreza es mucho más difícil; si una población es pobre,
invertir en educación es mucho más difícil.
Otra herramienta
fundamental para la producción de conocimiento es la innovación, cuyo capital y
motivación económica facilitan. Una gran cantidad de innovación viene de la
inversión de capital en nuevas investigaciones y desarrollo. Poblaciones más
pobres, sean subnacionales, nacionales o globales, tienen menos que invertir en
posibles nuevas invenciones y procesos de los cuales los detalles son
impredecibles con antelación. Ningún sistema incentiva inversiones útiles y
desincentiva inversiones excesivas mejor que el sistema capitalista, en el que
el capital propio del inversor está en riesgo. Los incentivos y la riqueza son
dos razones principales por las que las naciones más innovadoras, como el top
10 del 2020 Bloomberg Innovation Index, son países capitalistas. La socióloga
Susan Cozzens del Georgia Institute of Technology ofrece una precisa
descripción del proceso.
En los documentos clásicos de la economía de innovación, las empresas privadas son la fuerza motriz. Buscan ventaja competitiva en el mercado introduciendo nuevos productos que les den un monopolio temporal. Al poner precios altos durante ese periodo de monopolio temporal, la empresa obtiene beneficios y crece. Introducir nuevos procesos puede derivar en ventaja competitiva si ese paso reduce costes o aumenta la productividad. Desde este enfoque, las empresas impulsan la innovación para sobrevivir y ganar en el mercado.
En efecto, ningún crítico
serio del capitalismo discute que cualquier otro sistema produzca mejor
material, riqueza e innovación. Incluso los Marxistas, los antagonistas más
rotundos del capitalismo, reconocen que ningún sistema ha producido más
innovación y abundancia. En el Manifiesto Comunista en 1848, Marx y Engels
escribieron esto:
Los burgueses (La clase capitalista), En su dominio de clase, apenas centenario, la burguesía ha creado fuerzas productivas más gigantescas y de mayor envergadura que las creadas por todas las generaciones anteriores en conjunto. Subyugación de las fuerzas de la naturaleza; maquinaria; aplicación de la química a la agricultura y a la industria; navegación a vapor; ferrocarriles; telégrafos eléctricos; roturación de continentes enteros; regulación de los ríos; poblaciones íntegras que surgen de la tierra como por sortilegio —ningún siglo anterior habría podido presentir que semejantes fuerzas productivas estuviesen latentes en el seno del trabajo social
Si tan solo Marx y
Engels pudieran ver cómo ha crecido drásticamente la riqueza del proletariado
bajo el capitalismo global desde entonces.
Tecnología medioambiental
En 1894, tan solo 21
años antes de la teoría de Einstein sobre la relatividad, el físico ganador del
premio Nobel, Albert Michelson proclamó, “Las más importantes y fundamentales
leyes y datos de la física han sido descubiertos, y están tan establecidos que
la posibilidad de que sean suplantados en consecuencia de nuevos
descubrimientos es excesivamente remota.” Algún fenómeno, como las tormentas de
nieve o las eléctricas, son predecibles por aquellos que tienen el equipamiento
y la formación necesarias. Pero el futuro del conocimiento humano no es un
fenómeno. Los descubrimientos, por su naturaleza, son desconocidos hasta que ya
no lo son. Las innovaciones suelen ser inimaginables hasta que ocurren, porque
el acto de imaginarlas es lo que las hace existir.
La historia de los
fracasos a la hora de predecir conocimiento futuro es larga y robusta. En 1901,
dos años antes de que ambos consiguieran volar en aeroplano, Wilbur Wright le
dijo a su hermano, “No creo que los hombres podamos volar hasta dentro de mil
años.” En 1931, tan solo seis años antes de la exitosa división del átomo,
Albert Einstein dijo, “No hay ni la más mínima señal de que la energía nuclear
pueda ser obtenida algún día.” En 1957, doce años antes de que Neil Armstrong
pisara la Luna, el padre de la radio, Lee de Forest, declaró, “El hombre nunca
llegará a la Luna independientemente de todos los futuros avances científicos.”
Incluso después de que
tecnologías capaces de cambiar el mundo fueran inventadas, las estimaciones de
su utilidad suelen ser extremadamente inexactas. Internet, coches, y teléfonos
fueron todos rechazados como invenciones insignificantes en los años
precedentes a su ascenso universal. Así que deberíamos ser escépticos cuando
vemos publicaciones en la BBC, Bloomberg, y Forbes negando la plausibilidad de
inminentes avances tecnológicos sobre nuestros problemas climáticos. La verdad
es que nadie tiene ni idea de que beneficiosas invenciones y descubrimientos
existen o no existen en nuestro futuro más próximo.
Muchas soluciones
tecnológicas populares para los problemas medioambientales ya han sido
propuestos estos últimos años. Las tecnologías de secuestro de carbono son
avaladas por científicos medioambientales en el Panel Intergubernamental sobre
el Cambio Climático (IPCC) así como por los miembros del Congreso de los
Estados Unidos, tanto del partido Demócrata como del Republicano. Las
invenciones están siendo implementadas para limpiar de plástico los océanos. Los
rompeolas están siendo diseñados en algunas comunidades costeras y considerados
a gran escala para mitigar la subida del nivel del mar.
En “El casino del
clima”, Nordhaus escribe: “Las estimaciones actuales indican que la
geoingeniería costaría entre una décima y una centésima cantidad que reducir
las emisiones de CO2 por una cantidad equivalente de enfriamiento.” Pero con su
nivel actual de desarrollo, estas tecnologías son inadecuadas para el pleno
alcance del problema ya que no encaran suficientemente determinados peligros
como la acidificación del océano. Por lo tanto, muchos ecologistas prefieren
reducciones extremas en las emisiones de carbono, las cuales pararían el
antropogénico cambio climático de raíz. Pero el cambio climático antropogenico
no es solo un fenómeno del futuro. El Washington Post, los Angeles Times, CNN,
y otras cadenas de noticias han destacado que ya está teniendo serios efectos,
aquí y ahora. La transición del impacto precedido al impacto experimentado tuvo
lugar hace décadas. Así que, ¿Qué tal nos estamos adaptando?
Scientific American
informa de que el calentamiento global sería responsable de alrededor de
150.000 muertes al año en todo el mundo por sus efectos en la frecuencia y
escala de inundaciones y huracanes, sequías y olas de calor, enfermedades
transmitidas por vectores, y otros factores. No obstante, investigaciones de la
Fundación Reason muestran que las muertes causadas por climas extremos han
disminuido más de un 90% desde 1920. La investigación del economista de la
Universidad de Oxford, Max Roser, mostró que cantidad de enfermedades, hambre,
y otros problemas relevantes también habían disminuido en las últimas décadas
(Las estadísticas de enfermedades citadas arriba son anteriores a la pandemia
del COVID-19, pero no hay ninguna evidencia de que el COVID-19 esté agravado
por el cambio climático al igual que otras enfermedades como la malaria o el
dengue). Y que la esperanza de vida general ha aumentado globalmente de 34 años
en 1900 a unos 72 años en 2019.
¿Por qué están
disminuyendo las muertes relacionadas con el cambio climático mientras este
parece estar causando más muertes? Porque, al igual que la actividad económica
continua aumentando las emisiones de carbono, las tasas de crecimiento
resultantes dan acceso a más comunidades para construir edificios climatizados,
educación médica y suministros, infraestructura vital como hospitales y agua
potable, y otras ventajas. Cuando los medios y los ecologistas defienden que la
quema de combustible fósil no compensa el daño a la vida humana, están contando
las víctimas de la catástrofe climática mientras ignoran a los beneficiarios
del crecimiento económico en los países en desarrollo y en otros lugares. Esto
es un error porque los dos están inextricablemente unidos.
Elige tu propia extinción
Por supuesto, solo
porque nos hayamos adaptado extremadamente bien hasta ahora no significa que
eso vaya a seguir siendo así. Peligrosos puntos de inflexión pueden acelerar el
problema más allá de nuestra capacidad para responder. Como organismos vivos,
tenemos un problema de magnitud evolutiva: nos adaptamos gradualmente a un
entorno que cambia rápidamente. Si continuamos existiendo como cualquier otro
animal, nuestro nicho acabará cambiando tan rápidamente que no seremos capaces
de adaptarnos lo suficientemente rápido. Esto le ha pasado al 99.9% de las
especies conocidas desde el principio de la vida en la tierra, hace alrededor
de cuatro billones de año. Estos cambios han oscilado desde impactos de
asteroides, a erupciones volcánicas, a pandemias virales, y por supuesto, a
actividad humana en el último milenio, y son impredecibles para las especies
que eliminan porque provienen del exterior del contexto limitado en el que
evolucionaron esas especies.
Algunos argumentan que
los humanos son solo otro mamífero como cualquier otro, y que todas nuestras
afirmaciones de excepcionalidad han sido ignorantes arrogancias. Si esto es
cierto, es casi seguro que estamos condenados a una extinción relativamente
inminente por fuerzas que están más allá de nuestra influencia. Pero pensar de
esta manera sobre la especie humana no explica las implicaciones de la
tendencia de crecimiento económico de los últimos siglos. En su libro Scale, el
ex presidente del Instituto Santa Fe, Geoffrey West, cuya reconocida
investigación científica lo colocó en la lista de la revista Time de 2006 de
las 100 personas más influyentes del mundo, analiza un hecho biológico profundo
sobre las especies de mamíferos: prácticamente todos tienen la misma cantidad
promedio de latidos per cápita. Un elefante promedio tiene una vida útil larga
pero una frecuencia cardíaca lenta, y un ratón promedio tiene una vida útil
corta pero una frecuencia cardíaca rápida. Todo se equilibra en aproximadamente
un billón y medio de latidos en el transcurso de la vida. Otras clases de
animales siguen leyes metabólicas similares.
Hace unos cientos de
años, antes del aumento del capitalismo, los humanos no eran tan diferentes: vivían
aproximadamente 35 años y tenían aproximadamente mil quinientos millones de
latidos cardíacos como cualquier otro mamífero. Pero los conocimientos
adquiridos desde entonces, como las innovaciones en medicina, agricultura y
gobierno, han duplicado nuestra esperanza de vida y, con ello, nuestro número
de latidos (algunos perros u otros animales domesticados han sido alterados de
manera similar por el acceso a las innovaciones humanas). Esto constituye una
desviación totalmente inédita del status quo biológico.
El conocimiento
tecnológico, impulsado por el capital, nos ha permitido hacer muchas cosas
categóricamente diferentes de los logros de otras especies hasta donde sabemos.
El paradigma de extinción universal, que hasta ahora ha limitado a todas las
especies de mamíferos a un millón de años o menos, debe estar en lo alto de nuestra
lista de patrones para romper. No sabemos qué amenazas existenciales vendrán o
cuánto tiempo tenemos para prepararnos para ellas, pero no podemos esperar que
el ingenio humano nos apresure a pasar la línea de meta en el último minuto sin
un contexto de progreso tecnológico y científico continuo y generalizado hasta
ese punto: un proyecto que parece que solo el capitalismo puede financiar.
David Deutsch observa
que la palabra "sostener" generalmente se refiere a la ausencia o
prevención del cambio. Esto es lo que a los ecologistas como Naomi Klein y
Alexandria Ocasio-Cortez les gustaría hacer con nuestro medio ambiente poniendo
fin al capitalismo. Su solución al cambio climático es lo que todos los
animales no humanos han hecho siempre:
dejar el entorno
inalterado al abstenerse de la producción a gran escala y esperar a extinguirse.
Desafortunadamente, como escribe Deutsch, "las sociedades estáticas
finalmente fracasan porque su incapacidad característica para crear
conocimiento rápidamente convierte un problema en una catástrofe". Por lo
tanto, no es que el problema sea el capitalismo y la solución la
sostenibilidad, sino que el problema es la sostenibilidad y la solución es el
capitalismo.
Cada año, el
capitalismo global permite que se financien más departamentos de investigación
y desarrollo. Todos los días ofrece a ciudadanos de naciones ricas y en
desarrollo la riqueza material requerida para una mejor educación y tecnología
de la información. El crecimiento económico, junto con el aumento de las emisiones
de carbono, podría conducir a un apocalipsis climático, o podría continuar
brindándonos salvación material y tecnológica. Realmente no lo podemos saber de
antemano. Pero sería una locura elegir la alternativa al capitalismo: la
extinción por estancamiento.

Rechévere, acá le dejo mis dieses nomás.
ResponderEliminarHola.
ResponderEliminarEste artículo es muy interesante, pero echo de menos ahondar en algunas cosas o quizá matizar otras. En particular:
> ¿Qué tiene de erróneo el concepto de “Spaceship Earth”? En resumen, el planeta Tierra no es capaz de sostener la vida. Casi el 99.9% de las especies que alguna vez han existido en la Tierra ahora están extintas, algunas de ellas por eventos de extinción masiva y otras por extinción natural. Así que en realidad, la Tierra es casi enteramente inhabitable. Por el contrario, un 3.15% de las ejecuciones realizadas en Estados Unidos entre 1890 y 2010 fallaron en matar a sus víctimas. Una especie en la Tierra tiene más probabilidad de extinguirse que una persona de morir eficientemente en una silla eléctrica.
Esta comparación es fundamentalmente incorrecta, y se confunden dos acepciones de vida. No sé si esto es una figura retórica intencionalmente retorcida, o realmente es un argumento a favor de algo (espero que no). La idea de vida biológica, entendida como el conjunto de especies que se van perpretrando en el tiempo, y la idea de vida individual. Puedo darle la vuelta a esta comparación, diciendo que la Tierra es incapaz de ser purgada de vida, ya que la vida biológica se ha mantenido durante varios eventos de extinción (incluida la terrible extinción masiva del Pérmico-Triásico) pero que por otro lado los humanos son incapaces de mantener la vida ya que la brutal mayoría de los humanos de toda la historia están muertos.
> Durante toda la historia de la humanidad, el amplio crecimiento económico per cápita no existía. La productividad per cápita estaba generalmente estancada; generación tras generación, milenio tras milenio, la pobreza extrema era casi universal y el progreso económico a gran escala era casi inimaginable.
Durante milenios los humanos fuimos unos pocos miles, y más adelante unos pocos millones. Todavía estábamos descubriendo cómo arar la tierra, tratar el metal o concebir siquiera la idea de "el otro". Con esta afirmación, ajustas más abajo un gráfico que es no engañoso pero poco claro. Más allá de que las medidas del PIB antes de un sistema económico bien establecido es muy difícil de medir (que esta incertidumbre se puede corregir de distintas maneras), da la impresión de que entre el año 1 y el 1500 no pasó nada. Esto se debe a que la riqueza generada a finales del siglo XX domina el gráfico. El crecimiento económico, al poder aproximarse por funciones exponenciales a trozos, debería representarse en escala logarítmica. Así, si en algún momento del pasado durante 10 años pasamos de 1000 a 10.000 pero en el futuro pasamos de un millón a diez millones en el mismo período de tiempo, da la impresión que el crecimiento de 1000 a 10.000 es irrelevante (y esto es mentira).
> El crecimiento económico, junto con el aumento de las emisiones de carbono, podría conducir a un apocalipsis climático, o podría continuar brindándonos salvación material y tecnológica. Realmente no lo podemos saber de antemano. Pero sería una locura elegir la alternativa al capitalismo: la extinción por estancamiento.
También podríamos seguir buscando alternativas a un crecimiento sostenible en el tiempo, o una economía más descentralizada y resiliente a fases contractivas sin tener que pasar por crisis ni pasar por un estado brutalmente centralizado. Los recursos son limitados, y mientras el valor de un recurso esté determinado por los costes inmediatos, corremos el riesgo de que la demanda no se adapte lo suficientemente rápido a la escasez.
Saludos
Otra cosa:
ResponderEliminar> Hace unos cientos de años, antes del aumento del capitalismo, los humanos no eran tan diferentes: vivían aproximadamente 35 años y tenían aproximadamente mil quinientos millones de latidos cardíacos como cualquier otro mamífero. Pero los conocimientos adquiridos desde entonces, como las innovaciones en medicina, agricultura y gobierno, han duplicado nuestra esperanza de vida y, con ello, nuestro número de latidos (algunos perros u otros animales domesticados han sido alterados de manera similar por el acceso a las innovaciones humanas). Esto constituye una desviación totalmente inédita del status quo biológico.
Evidentemente que la esperanza de vida fuese de 35 años no quiere decir que la gente se muriese alrededor de los 35 años, del mismo modo que la media de número de piernas de los humanos esté entre 1 y 2 no quiere decir la mayor parte de la gente tenga una pierna a medias.
La esperanza de vida de los 35 años se debe a que la distribución de longevidad es una bimodal, con dos picos diferenciados, uno alrededor de la infancia (enorme, además) y otro más aplastado alrededor de los 60. La alta tasa de mortalidad infantil disminuía la esperanza de vida, pero una vez superada, no era raro llegar a nuestra edad de jubilación.