Este
artículo es una traducción de "Why we should teach girls to be
individualists instead of feminists" escrito por Mariia Chaplia y que
puedes encontrar aquí
Me
han llamado feminista muchas veces en mi vida a pesar de que nunca me he
considerado una. Pensé que si el feminismo tenía que ver con la igualdad de
oportunidades, ¿qué sentido tenía inventar una nueva palabra? Ya teníamos el individualismo
para ello. Sin embargo, el término "feminismo" perdió su significado
inicial hace mucho tiempo. Los éxitos y fracasos del movimiento también se han
expandido mucho más en nuestra vida diaria.
El
primer problema con el feminismo, independientemente del significado que le
den, es que incluso el término en sí señala a un grupo particular de personas,
las mujeres, al apelar a lo "femenino". A menudo se argumenta que el
término se usa para destacar el grupo objetivo del movimiento. Sin embargo,
cuando un grupo se destaca, contribuye a la segmentación de la sociedad. Esto
no tiene nada de malo hasta que el grupo comienza a pedir privilegios y
concesiones innecesarias. Este tratamiento especial se justifica al afirmar que
cierta parte de la sociedad es responsable de sus problemas.
Oportunidad versus resultado
El
movimiento feminista ha sido especialmente efectivo a la hora de promover todo tipo de
medidas destinadas a garantizar que las mujeres sean tan libres de perseguir
sus metas como los hombres, como las cuotas de género. Es clave distinguir
entre la igualdad de oportunidades, que es uno de los pilares del individualismo,
y la igualdad de resultados, que socava el individualismo.
El
concepto de derechos de bienestar, como el derecho a la educación, consagrado
en muchas constituciones, se ejerce a través de la redistribución. A mí, por mi
parte, me gustaría ver a los gobiernos de todo el mundo alejarse de la práctica
de la redistribución. Sin embargo, siendo realista, estos derechos sociales
están arraigados en la sociedad y persistirán. A pesar de esto, es inaceptable
por parte de los gobiernos entrometerse en el derecho de las mujeres a recibir
una educación en igualdad de condiciones con los hombres.
El
hecho de que las mujeres hayan estado subrepresentadas históricamente en
algunas áreas, como la política y los negocios, no significa que debamos tratar
de compensarlo contratando a más mujeres en esas profesiones ahora. Esta medida
es profundamente defectuosa. Es imposible corregir las injusticias del pasado
debido a la falta de conocimiento. Más importante aún, socava el avance de la
noción de éxito basada en el mérito.
¿Por qué competir contra los hombres cuando puedes ser un individuo?
Otro
(y probablemente mucho más importante) problema causado por el feminismo es que
enseña a las mujeres a competir como hombres. Paradójicamente, al apelar a lo
"femenino", el feminismo rebajó el papel de lo femenino. También
desencadenó mucha ira y actitud defensiva hacia los hombres, debido a que eran
vistos como enemigos.
El
famoso dicho de Sun Tzu, "Conoce a tu enemigo mejor que a ti mismo",
me parece estar en el centro del feminismo radical, que ha demonizado a los
hombres. Cualquier tipo de feminismo presupone competencia. Sin embargo, su
esencia tal como la entienden las feministas es diferente de la adoptada por
los individualistas.
Las
mujeres han tratado de competir contra los hombres usando las reglas de los
hombres. Aquellas que han fallado son generalmente las más ruidosas a la hora
de pedir privilegios, similar a cuando las industrias menos competitivas piden
subsidios.
Usar
las tácticas de tu competidor puede ayudarte a mantener tu puesto, pero no te
ayudará a ganar la carrera. Por esta misma razón, el feminismo aún no ha ganado
y nunca lo hará si continúa en su línea actual. La victoria del feminismo solo
es posible si se disuelve en el individualismo.
Margaret
Thatcher lo expresó mejor:
La misión de la mujer no es mejorar el espíritu masculino, sino expresar lo femenino; el suyo no es preservar un mundo hecho por el hombre, sino crear un mundo humano mediante la aportación del elemento femenino en todas sus actividades.
El
individualismo es una filosofía que trata a todos los individuos por igual,
independientemente de su género, raza, educación, etc. Es un sistema de
creencias basado en el mérito y, por lo tanto, se preocupa principalmente por
el valor que cada individuo puede aportar al mundo. El individualismo nos anima
a aprovechar lo que tenemos y a aprovechar nuestras nuevas caras.
Enseñar
a las niñas a competir como hombres es una estrategia defectuosa y venenosa. Es
hora de que empecemos a enseñar a las niñas a competir como individuos y a usar
lo femenino en su beneficio en una competencia justa y orientada a la creación
de valor basada en la igualdad de oportunidades.
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